Reinas y Princesas

El lugar para las que a pesar de sentirlo, no somos ni lo uno ni lo otro

27 octubre 2006

EL POEMA DE LA SEMANA
Lola Jattin por Raúl Gómez Jattin

Más allá de la noche que titila en la infancia
Más allá incluso de mi primer recuerdo
Está Lola – mi madre – frente a un escaparate
empolvándose el rostro y arreglándose el pelo
Tiene ya treinta años de ser hermosa y fuerte
y está enamorada de Joaquín Pablo – mi viejo –
No sabe que en su vientre me oculto para cuando
necesite su fuerte vida la fuerza de la mía
Más allá de estas lágrimas que corren en mi cara
de su dolor inmenso como una puñalada
está Lola – la muerta – aún vibrante y viva
sentada en un balcón mirando los luceros
cuando la brisa de la ciénaga le desarregla
el pelo y ella se lo vuelve a peinar
con algo de pereza y placer concertados
Más allá de este instante que pasó y que no vuelve
estoy oculto yo en el fluir de un tiempo
que me lleva muy lejos y que ahora presiento
Más allá de este verso que me mata en secreto
está la vejez – la muerte – el tiempo inacabable
cuando los dos recuerdos: el de mi madre y el mío
sean un recuerdo solo: este verso

10 octubre 2006


APOLO´S MEN
La dignidad de un stripper

Hace varios días, durante la emisión de la mañana de la W FM, una persona llamó para hacer una denuncia. Se trataba de un stripper del bar Apolo´s Men quien quería poner en conocimiento de la opinión pública sus condiciones laborales y las de sus colegas. En su relato comentaba que por cuenta de las presiones y el maltrato del patrón se habían dirigido al Ministerio de la Protección Social para acusarlo de acoso laboral y sexual. Bajo el consejo de este organismo, acordaron intentar celebrar con el patrono una conciliación, pero días después fueron despedidos. Los strippers denunciaban que su vinculación laboral era totalmente informal, sin contrato laboral, afiliaciones a la seguridad social, prestaciones sociales ni vacaciones, que su salario por show consistía en 18000 pesos que no reconocían el esfuerzo adicional preparando las coreografías, y que ni siquiera igualaban los 30000 pesos que una sola mujer debe pagar por ingresar al bar. Asimismo comentaba que cada vez que reclamaban al patrón algún cambio de situación, éste los amenazaba con despedirlos acudiendo a la cantidad de personas disponibles para ocupar esos puestos: hecho que finalmente tuvo lugar. El director del programa Julio Sánchez Cristo, después de oír los argumentos del denunciante se preguntaba si efectivamente esa situación podía ser denominada como acoso laboral, ya que los strippers, al aceptar el trabajo en ese establecimiento conocían de antemano las condiciones laborales de su vinculación y aceptaban ajustarse a ellas. El tono de sus cuestionamientos daba la sensación de estar desmeritando el inconformismo del denunciante: en su concepto, ese tipo de condiciones laborales eran legales porque habían sido conocidas y acordadas previamente por el empleado, y por consiguiente no había lugar a una denuncia de ese tipo ante el Ministerio.

La forma como Julito se dirigió al denunciante y los argumentos que esgrimió me produjeron una gran indignación. Hablando desde la posición de quien no conoce el detalle de la legislación sobre acoso laboral, me pareció completamente comprensible el inconformismo del stripper y la necesidad de querer cambiar y dignificar su oficio. Si bien las vinculaciones informales son comunes y corrientes en el mercado laboral colombiano, en ningún lugar está escrito que el trabajador debe aceptar resignadamente sus formas de trabajo; al contrario, entiendo que la Constitución Colombiana promulga como derecho fundamental el tener un trabajo digno. La idea de que quien quiere su puesto que lo cuide sin chistar se ha vuelto tan cotidiana que me asusta, pues nos hemos acostumbrado a pensar que cualquier empleado es prescindible, y que en últimas, hay filas y filas de personas dispuestas a reemplazar a cualquiera.

Desde mi ingenuidad juvenil, esta realidad que acompaña a millones de personas día a día me parece triste y paradigmática. A las personas de mi generación nos han enseñado que el trabajo enriquece y dignifica al hombre, pero ad portas de ingresar al mundo del trabajo nos damos cuenta que no hay nada más indignante que saberse prescindible, reemplazable y permutable. ¿No es acaso indignante desproveer a las personas de la posibilidad de dejar una huella? Para mí, ese mundo en que todos podemos reproducir cualquier actividad sin que haya mayor diferencia es el mundo en que no quiero vivir, y por eso me parece importante valorar y significar las apuestas en contra de esa realidad. La que se jugaron los strippers de Apolo´s Men es un ejemplo perfecto, y la pagaron con el costo de quedar en la calle.

En últimas, ese temor nos asalta a todos no sólo en el ámbito laboral. De hecho, es una sensación parecida a la de quien teme que lo deje su pareja porque encontró a otro/a más bonito/a y mejor. A nadie le gusta sentir el rechazo de su amado así como a nadie le gusta sentir que puede ser despedido en cualquier momento. Por eso es posible que una gran parte de las frustraciones que a diario enfrenta la gente se deriven de la dificultad de cimentar un lugar en el mundo. Si para ellos es el lugar ganado en la tarima de Apolo´s Men, o si la de otros es el lugar conquistado en la vida de su pareja, ¿por qué no esforzarse por dignificar esos lugares ganados? Por mi parte me solidarizo con esas luchas, porque como dicen por ahí, creo firmemente que otro mundo es posible.

09 octubre 2006


EL POEMA DE LA SEMANA











Te quiero a las diez de la mañana
Jaime Sabines

Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo,a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a lastres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo diario, o en las diversiones que no tienes,me pongo a odiarte sordamente, con la mitad del odio que guardo para mí.
Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y siento que estás hecha para mí, que de algún modo me lo dicen tu rodillay tu vientre, que mis, manos me convencen de ello, y que no hay otro lugar en donde yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tu cuerpo. Tú vienes toda entera a mi encuentro,y los dos desaparecemos un instante, nos metemos en la boca de Dios, hasta que yo digo que tengo hambre o sueño.
Todos los días te quiero y te odio irremediablemente. Y haydías también, hay horas, en que no te conozco, en que me eres ajena como la mujer de otro. Me preocupan los hombres, me preocupo yo, me distraen mis penas. Es probable que no piense en ti durante mucho tiempo. Ya ves. ¿Quién podría quererte menos que yo, amor mío?

28 septiembre 2006

Cartas a Una Desconocida

Cartas a una desconocida

Cuando pasen los años, cuando pasen
los años y el aire haya cavado un hoyo
entre tu alma y la mía.
Cuando pasen los años y yo solo sea
un hombre que amó.
Un ser que se detuvo un instante
frente a tus labios.
Un ser cansado de andar por los jardines
Entonces, ¿dónde estarás tu?
¿dónde estarás, ¡oh! dueña de mis besos?

Nicanor Parra

Manzanas de Socorro - Santander